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Language Atlas

Exploración interactiva de los 50 idiomas más hablados del mundo

  • Ciencia de datos
  • Visualización de datos
  • Proyecto personal

Language Atlas es un proyecto personal de ciencia de datos. Reuní un conjunto de datos estructurado con los 50 idiomas más hablados del mundo y diseñé un atlas interactivo para explorarlo: quién habla qué, dónde, en qué escritura y cuántos hablantes lo aprendieron como segunda lengua.

Rol: curación de datos, análisis, visualización de datos y diseño de la interfaz.

La pregunta

Los rankings de idiomas están por todas partes, pero suelen ser una lista estática o un único gráfico. Responden a «¿qué idioma tiene más hablantes?» y ahí se quedan. Las preguntas más interesantes están entre las cifras: ¿qué idiomas han crecido sobre todo porque la gente los aprende como segunda lengua?, ¿qué familias dominan?, ¿qué escrituras comparten idiomas muy distintos?

Quise construir algo con lo que una persona curiosa pudiera plantear esas preguntas sin escribir una consulta, y donde los datos fueran honestos sobre lo que pueden y no pueden decir.

Los datos

Estructuré un conjunto de datos de 50 idiomas, un registro por idioma, combinando cifras de referencias públicas como Ethnologue, UNESCO y SIL International. Todos los registros llevan los mismos campos, lo que permite filtrar, comparar y representar gráficamente sin casos especiales:

  • Nombre, nombre nativo y código ISO 639-1.
  • Hablantes totales, nativos (L1) y de segunda lengua (L2), de los que se deriva la proporción de nativos.
  • Familia lingüística, sistema de escritura y región.
  • Países donde se habla, estado de vitalidad según la UNESCO y un dato curioso.

Las cifras de hablantes son estimaciones y las fuentes no siempre coinciden, así que el atlas lo indica en la interfaz y se plantea como herramienta educativa, no como autoridad.

Explorar

La vista de exploración es el corazón del atlas. Un único cuadro de búsqueda encuentra idiomas y países, tres filtros acotan por familia, escritura y región, y los resultados pueden ordenarse por hablantes totales, nativos o de segunda lengua, alfabéticamente o por familia. Se pueden ver como tarjetas o como una tabla densa, y la elección se recuerda entre visitas.

Cada tarjeta muestra la cifra que más importa, una barra que separa nativos y segunda lengua, y un color por familia para que los patrones surjan al desplazarse. Al elegir una tarjeta se abre un panel de detalle con el registro completo, de modo que la lista sigue siendo fácil de recorrer y la profundidad queda a un clic.

Visualizar

Los gráficos se eligieron para responder preguntas concretas, no para decorar la página.

  • Un gráfico de barras con los 20 primeros idiomas, con hablantes nativos y de segunda lengua apilados, muestra la escala y cuánto se aprende en lugar de heredarse.
  • Un gráfico circular de nativos frente a segunda lengua da la imagen global de un vistazo.
  • Un segundo gráfico circular muestra cómo se reparten los 50 idiomas entre familias.
  • Un gráfico apilado al 100 % de los 30 primeros idiomas compara la proporción, que es donde están las sorpresas.

Los colores de familia se usan de forma coherente en tarjetas, gráficos y panel de detalle, de modo que un color siempre significa lo mismo.

Comparar

Las cifras cobran sentido cuando se ponen una junto a otra. La herramienta de comparación permite elegir hasta tres idiomas y ver sus datos en paralelo, con un gráfico de radar que normaliza hablantes totales, nativos, de segunda lengua, número de países y proporción de segunda lengua en una escala común. Las formas hacen visible al instante la diferencia entre un idioma hablado en casa por muchos y otro aprendido en todo el mundo.

Adaptable y accesible

El atlas está pensado desde el móvil: una navegación fija indica la sección actual, los filtros se ajustan en una cuadrícula compacta, las tarjetas pasan a una columna y los gráficos se adaptan a su contenedor. Los controles están etiquetados para tecnologías de apoyo, el panel de detalle se comporta como un diálogo y el tema oscuro mantiene el texto con un contraste cómodo.

Reflexión

Language Atlas es pequeño, pero muestra cómo abordo el trabajo con datos: partir de las preguntas que una persona se haría de verdad, estructurar los datos para que cada respuesta sea barata de calcular y diseñar la interfaz para que las respuestas se vean en lugar de quedar enterradas. También me enseñó a ser explícito con la incertidumbre, porque un gráfico bonito puede sugerir una precisión que los datos no tienen.